sábado 27 de junio de 2009

Etica nel calcio? Chissà

Ultimamente l’economia mondiale si sta comportando più come una scordinata musica di Discoteca burina e truzzona che nel ritmo poco melodico ma stabile degli anni scorsi, soprattutto dei Happy Nineties, come piace ricordare agli americani il loro piccolo e intenso momento di gloria avvenutasi durante e solamente gli anni ‘90 del secolo scorso, col presidente puttaniere Clinton (poi hanno voluto rivestirsi da imbecilli e, poveretti, ci hanno fatto tenere quel poverino di George W., comunque quelle sono altre storie). Adesso l’economia, di per sé in un circolo d’autodistruzione permanente durante qualche anno –benvenuti alla crisi!-, o diciamola meglio: la perversione dell’economia, sta distruggendo anche il calcio europeo. E, aimé, era una crónica de una muerte anunciada.

Ebbene sí. Questo post può sembrare il tipico articolo d’opinione d’uno sconosciuto con idee demagogiche e populiste come un qualsiasi esponente della classe media europea dei nostri giorni, ma anch’io penso che il nostro amato calcio europeo, il migliore del pianeta, stia cominciando a soffrire seriamente, e sottolineo seriamente, la perversione dell’economia capitalista. È per tutti chiaro che sebbene il capitalismo è l’unico sistema economico valido e legittimato per garantire tutti i sogni degli esseri umani, anch’è vero che tale sistema dev’essere perennemente vigilato dallo Stato, o da qualche istituzione che garantisca una minima morale: un’etica. Poco fa il neo-presidente degli Stati Uniti Barack Obama s’è fatto seguire da tutti i leader europei, ma anche dai Medvedev, Lula, eccetera, che vedono le loro economie in stabile crescita anche in periodi di seria crisi, di creare un’istituzione che garantisca il fair-play tanto nel FMI come nel World Bank.

Nel calcio europeo i nuovi stipendi che riceveranno gli strafamosi Riccardo Kakà e Cristiano Ronaldo dal Real Madrid di don Florentino Pérez (dieci milioni di euro a testa per quattro anni) e le cifre astronomiche che ha pagato il patron dei madridisti ai patron del Milan per Kakà e a quelli del ManU per CR7 sembra che abbiano aperto la porta alla volontà dei super-arabi del ManCity di voler pagare cifre ancora più elevate per altri giocatori. Non è una notizia se scrivo che il calciomercato attuale è secco, praticamente schizofrenico dopo gli acquisti di Florentino. I grandi club calcistici si sono ritirati, sebbene superficialmente e momentaneamente, dal mercato, aspettando che ci sia un primo tra di loro che ricominci a toccare le manopole magiche (cioè i giocatori più importanti). In mezzo a queste polemiche, cosa dice Blatter? Benedice Floren (sono amici…). E cosa pensa Platini? Dobbiamo creare un’istituzione che garantisca il savoir-fair tra i club. Grazie a Dio!

L’idea è creare una Comissione o un Comitato nella UEFA, e quindi della stessa UEFA, che vigili il lavoro degli intermediari, Agenti FIFA e altri topi che infangano il calcio. Chi non è stanco di leggere nomi di personaggi oscuri tipo Migliaccio, Carvajal, Bosco Leite, Roberto de Assís, El-Mihkri…? Perchè quando finiscono i campionati sono più importanti le scelte di queste persone ai patti club-giocatori? Ultimamente, i giocatori seguono i rappresentanti, e non viceversa (per esempio, a Barcellona è nota la leggenda che il rappresentante di Stoichkov voleva più soldi quando aveva ricevuto l’offerta di Núñez e Cruyff, nei primi ‘90, e si era posto come obiettivo non vendere il suo rappresentato finché lo stesso Hristo lo minacciò non solo con spedirlo). E questo, come molti desiderano, potrebbe cambiare dalla stagione 2010-11. Dobbiamo crederci? Mah… Io so solo che il calcio è uno sport stupendo, ma che si abbandona come una puttana ai desideri spesso perversi di burocratici, agenti, intermediari e comissioni varie che, per nostra disgrazia, lo stesso calcio genera.

viernes 19 de junio de 2009

From AC

Aquí dejo algunos textos que he ido escribiendo para la web Azione Culturale: http://www.myspace.com/azioneculturale 

--Ya os aviso que debe ser un rollazo leerlos… Yo no consigo releérmelos ;) Más abajo hay posts mejores --

El Hueco

Ludwig Feuerbach comentó hacia la mitad del siglo XIX que Dios era una creación más de la mente del hombre, quien lo creaba a su imagen y semejanza; siguiendo las teorías de la alienación de Feuerbach, se comentó que su blasfemia no podía tolerarse y la Iglesia lo excomulgó, aunque quizá a él no le importó demasiado. En la misma línea de la polémica dentro de la religión, Carlos Marx hizo el famoso comentario: la religión es el opio del pueblo, en alusión a la necesidad primigenia de las personas en creer en algo abstracto y superior y, a la vez, organizarse en comunidad a partir de esas creencias, puestas como base de la moral. Mucho más lejos fue Federico Nietzsche, quien anunció la muerte de Dios, para mayor desmayo del Santo Pontífice con curia incluida.

Lo que nos venían a decir esos filósofos sobre la necesidad de creer era el hecho de desmitificar a un ser humano que cada vez era menos invisible a ojos del mismo ser humano, puesto que la ciencia había evolucionado considerablemente y Darwin ya había expuesto su teoría de la evolución, que fue aclamada en todo el mundo civilizado. Se pasaba de la filosofía de Spinoza, Pascal, Descartes…, donde Dios no era estudiado como un objeto empírico, sino aún como un ente abstracto al que se le debía entregar mucho respeto individual. A partir de la segunda mitad del XIX la religión también entró en los esquemas del estudio humano como ente psicológico. Y hoy, puedo comentar mi punto de vista gracias a esos preámbulos polémicos.

El ser humano es un ser natural, que nace, crece, debe reproducirse, y finalmente muere; un hipopótamo hace ese recorrido natural, pero no mira al mundo que le rodea con los mismos ojos que el humano, quien, desde el momento en que posee cierta razón de la existencia, se pregunta si vale la pena vivir una vida que posee un fin inevitable. Asimismo, el hipopótamo entiende que la muerte –el fin de la vida– vendrá, y lo comprende con resignación; no obstante, el humano no puede concebir que un algo tan poderoso como la muerte se le escape de su entendimiento: es un hueco vacío y negro que debe ser llenado e iluminado, igual que la argamasa o el yeso se utilizan para arreglar paredes. La lógica de la Historia humana es la lógica de la superación de la muerte; cuantos más recursos para la comodidad vital posea el humano, más lejos estará la muerte, lleno estará el hueco, y mayor tiempo de búsqueda quedará. La religión es una muleta que ayuda a la superación de la muerte; las creencias –con dogmas, mitos y leyendas– crean un abanico imaginario que llenan el primer hueco: aquel de la explicación de la muerte. Acto seguido, aquellas creencias se institucionalizan para poder mantenerse, naciendo así las comunidades de sacerdocio, bien estructuradas jerárquicamente: la Iglesia Católica con el Papa, los cardenales, los arzobispos, los obispos… Los lamas tibetanos con su Dalai-Lama. Cada comunidad musulmana, por muy pequeña que sea, con su imán principal. Las creencias sirven para mantener al ser humano dentro del mundo, del universo, del espacio. Son agua de colonia que perfuma la razón y el instinto del humano de moral, de ética, de ideales de justicia, libertad, igualdad, de qué está bien y qué está mal, buscando el camino perfecto a la no muerte, a no llegar a ella –si no se entiende al hueco, entonces más vale evitarlo. La institucionalización de las creencias conlleva la determinante institucionalización de cierta moral, que servirá para mantener e institucionalizar, a su vez, a un determinado poder político, el resumen más sintético posible para la organización en comunidad de individuos humanos. Al finalizar todo este recorrido de manutenciones, el bienestar asumido, la estabilidad de un individuo dentro de la comunidad que se mantiene está irremediablemente asolada por preguntas que ponen en tela de juicio a la institucionalización de las creencias; como si se quisiera salvaguardar a la moral. Se da cuenta de que la consiguiente humanización de las creencias para la mayor estabilidad de la comunidad es la simple corrupción de la moral –las revoluciones socialistas son buen ejemplo de ello–. ¿Cómo se puede vivir en la hipocresía? Por ello, se buscan nuevas creencias, alejadas de la falsedad, de lo establecido que se ha corrompido… Es la simple reunión cíclica de creencias que buscan la irredención y la perfección, creencias que han surgido de mentes conscientes de su imperfección de entender aquello que puede ser irredento y perfecto; que para mantener a las creencias necesitan institucionalizarlas en moral, que a su vez será institucionalizada en poder político para que pueda ser mantenida. Uno de esos tres filósofos antes comentados –me refiero a Marx– se ha convertido en una especie de divinidad para muchas comunidades, que lo ven el primer “profeta” de un sistema que nace de sus ideas, convertidas en creencias para la moral socialista.

Así nacen los ídolos, los héroes, los mitos y los dioses –y lo mejor de todo es que nacen en cualquier paso de aquel camino abstracto y profundo, monopolio del humano.

 

El peor profe

Cuando escuché la risa de mi amiga un escalofrío me recorrió la espalda, atravesó las puñeteras cervicales y consiguió convertir mi pobre cerebro, mi pobrecita sesera, en un cubito de hielo. Me sentí el coronel Aureliano Buendía frente el pelotón de fusilamiento: la risotada aguda y extremadamente ridícula de aquella colega de clase, de una chica con voz de camionero porque eterna fumadora, de esa mujercita con pendientes muy parecidos a hoola-hops o a apoyos de papagayos multicolores, había conseguido que el profe, un ser diminuto e imbécil, un burócrata altivo, tímidamente desgraciado y casi calvo –sonreía como George W.– sacara una pistola de entre sus grises bolsillos de funcionario tedioso y se disparara una bala en plena cabeza, destrozando su cráneo y lanzando un chorro de sangre hacia atrás, hacia la pizarra, oyéndose un sonido ensordecedor parecido a la traca reseca pero aún lista a explotar. El chorro rojizo y luminoso empapó la pizarra, como si de repente la muerte quisiera pintar un cuadro ultramoderno, más allá de lo contemporáneo.

Y el chillido: casi veinte personas dejaron escapar un grito único de horror y sorpresa aterrada ante la maniquea imagen del peor profesor universitario que habían tenido y visto jamás. En medio de la histeria colectiva, de los cuerpos nerviosos y asustados, el cadáver del funcionario –con la cara completamente roja y solo dos grandes puntos blancos que tal vez seguían siendo los ojos– cayó lentamente sobre la cátedra. La libertad que tanto jaleaba que poseía (“Tengo libertad de cátedra y vosotros no”, solía repetir con su cagada voz monótona) lo había traicionado.

Y la chica con pendientes tan grandes como aros indios de Bollywood calló: su risa desapareció a la par que todo su ser. El diablo, o la muerte, o el fin de los días, se había aparecido en una clase cualquiera de una universidad pública cualquiera de una ciudad mediterránea cualquiera –aunque si se prefiere, que esa urbe sea Barcelona, que por eso la tenemos cerca.

En pocos minutos, cuando la cabeza del peor catedrático del universo aún rezumaba humo de bala, el aula se fue llenando de personas: el fin de uno de los peores seres humanos de la historia, y era uno de los peores porque una vez muerto nadie lo recordaría (así que estaba doblemente muerto: por una parte nadie lo amó y por otra nadie lo odió, así que era una pobre cosita insignificante en medio de una tempestad ordenada llamada burocracia), se había convertido en una atracción singular del aula 31. Primero se acercaron los alumnos, después el personal de mantenimiento, luego sus colegas profesores, finalmente los cuerpos de seguridad. Una nube incolora de preguntas llenó la facultad: ¿por qué? ¿por qué? ¿cómo? ¿por qué? No lo sé. Nadie lo podía entender: ¿quién demonios puede llegar a entender que de repente se aparezca una chica que ríe en medio de una lección politológica aburrida y entonces el profe con libertad de cátedra saca un revólver y se vuele su puta tapa de los sesos ante sus incrédulos, hormonados y granulentos pupilos? “Claro, se entiende…”, comentó la policía. “Sí, sí… la verdad es que se entiende”, suspiraron los otros profes. “Bueno, pues ya se marchó”, sentenció el decano.

Entonces una manta tapa el cuerpo; un señor canoso y calmo limpia la pizarra y el suelo; todos se van; y los alumnos ven entrar un nuevo profesor con libertad de cátedra. Ese nuevo funcionario es joven, tranquilo, guay. Es amigo de todos los demás catedráticos; se ha formado en esa facultad; conoce a muchos individuos que trabajan en su ramo; domina el argot de sus faenas. Lleva perilla, cabello marrón un poco largo y ropas austeras. Da bien la clase; es simpático, enrollado, muestra autoridad y sabe interrelacionarse con los alumnos. Hasta que de repente dos intensas y negras ojeras aparecen bajo sus óculos ya amarillentos. Tan ocres como el mundo que le rodea, nuestra hermosa y aristocrática burocracia latina.

 

Amando la Experiencia

<<Hablar de amor es recurrir a la más enorme falacia. O eso era lo que, hasta estos momentos creía. Personalmente, odiaba al Amor, aquella palabra tan repetida y por tanto sobrevalorada. Ella tiene un valor sagrado que debe resplandecer en nuestros sesos, debe abrir nuestros puntos de vista y nuestras propias meninges y encontrar un puñetero punto en el que, nosotros, el pueblo, debamos exclamar una mentira: ¿te amo? ¡Qué imbecilidad!>>

¿Por qué el speaker se desgañitaba exclamando esas mismas palabras una y otra vez? Estaba inmerso, él, en una nube de té de peyote, con la cara naranja y completamente desnudo, como si Dios lo acabase de posar sobre la Tierra, y él, el desnudo, seguía hablando con monotonía y aspaviento sobre el Amor, <<algo etéreo>>. Junto a mí estaba doña Crisa, una mujer que tal vez me imaginaba, pues aún estoy drogado –me la he pasado follando hasta hace cinco minutos y, como Dean Moriarty, amo la verdad, es decir, amor joder–, y doña Crisa, la misma Crisa de los ojos verdes como esmeraldas de corales caribeños (¿adónde he metido la lógica? Y me río, suelto una carcajada) me susurra al oído lo que tengo que escribir: que estamos estirados ante una marabunta de personajillos drogados de cualquier cosa, que estamos en 1969, que estamos escuchando al verborréico hombre desnudo (por cierto, aún lleva los picos de su última inyección de caballo) decir sandeces sobre el amor –¡los polvos!– y escuchando la Experiencia, oh sí, la santa y beata experiencia de la Verdad, de un negro asombroso que mantiene entre sus brazos y manos de negro una espléndida guitarra que resuena, que nos abruma la mente, ¡las meninges!, y doña Crisa suelta un hilo de voz de sirena y, como un personaje digno de la mente de Gabo, exclama un orgasmo sin lógica. Porque allí estamos, esperando a Tricky Dick y a Spiro y al futuro desdichado y a la volatilización de la esperanza y la felicidad y la pureza y la dignidad. Hasta que vuelve a resonar la Experiencia…

sábado 30 de mayo de 2009

Gràcies, sant Pep!

No ha estat un miracle: el Futbol Club Barcelona ha guanyat la seva tercera Copa d’Europa a Roma, la ciutat imperial, l’any 2009, l’any del 110 aniversari del millor club esportiu del món. Ha estat l’obra d’un sant que ens equilibra, que ens manté, que personalitza tots els valors del nostre club: el cèsar Pep Guardiola, un beat, un sant, un home que en la temporada 2008-2009 s’ha convertit en una espècie de messies, reformulant i reprenent la millor qualitat dels tres anteriors i grans entrenadors holandesos: l’exigència de Cruyff, la organització de Van Gaal i el savoi-fer de Rijkaard. Pep Guardiola s’ha convertit en un mite; és el líder que el Barça esperaba.

Hi ha una llarga llista d’adjectius per a obsequiar a aquest Barça in excelso, a l’art que ha plasmat per tot arreu, imprimint la seva ambició allà on anava, destrossant rivals (el 2-6 al Bernabéu a un xulesc Reial Madrid va ser una bomba) esbossant esforç, orgull i força, però sobretot humilitat i modèstia. I tot per a que l’entorn se sentís tranquil, equilibrat i esperançat, una qualitat, aquesta última, que ha conquerit al culé, patidor de mena.

Ara només ens queda recordar la Màgica Temporada 2008-2009 amb un nou adjectiu: la Màgica Temporada del Triple. Visca el Barça i Visca en Pep Guardiola!

PS: merengues, tot aquell tema de si “per què ens recordem de vosaltres” i etcètera és ben simple, seguiu essent l’únic rival que pot fer-nos ombra, i viceversa. Barça i Real són dos vèrtex d’una mateixa equació; sense un, l’altre no s’entén.

[En castellano] ¡Gracias, san Pep!

No ha sido un milagro: el Futbol Club Barcelona ha ganado su tercera Copa de Europa en Roma, la ciudad imperial, el año 2009, año del 110 aniversario del mejor club deportivo del mundo. Ha sido obra de un santo que nos equilibra, que nos mantiene y que personaliza todos los valores de nuestro club: el césar Pep Guardiola, un beato, un santo, un hombre que en la temporada 2008-2009 se ha convertido en una especie de mesías, reformulando y retomando lo mejor de los tres grandes entrenadores holandeses anteriores a él: la exigencia de Cruyff, la organización de Van Gaal y el savoir-fer de Rijkaard. Pep Guardiola se ha convertido en un mito; es el líder que el Barça esperaba.

Hay una retahíla larguísima de adjetivos para agasajar a este Barça in excelso, a ese arte que ha obrado por todas partes, imprimiendo su ambición por doquier, destrozando rivales (el 2-6 en el Bernabéu a un chulesco Real Madrid fue una bomba), esbozando esfuerzo, orgullo y fuerza, aunque sobre todo ello, humildad y modestia. Todo ello para que el dichoso entorno se sintiera tranquilo, equilibrado y esperanzado, una cualidad, esta última, que ha conquistado al culé, sufridor de mena.

Ahora nos queda recordar la Mágica Temporada 2008-2009 como aquella Mágica Temporada del Triplete. Visca el Barça i Visca en Pep Guardiola!

PS: merengues, eso de acordarnos de vosotros es simple, seguís siendo el rival que puede hacernos sombra, y viceversa. Barça y Real son dos vértices de una misma ecuación; sin uno, el otro no se comprende.

[In Italiano] Grazie, san Pep!

Non è stato un miracolo: il Futbol Club Barcellona ha vinto la sua terza Coppa d’Europa a Roma, la città imperiale, l’anno 2009, anno del 110 anniversario del miglior club sportivo al mondo. È stata l’opera di un santo che ci mantiene e che è la personificazione dei valori primigenei del nostro club: il caesar Pep Guardiola, un beato, un santo, un uomo che nella stagione 2008-2009 è diventato una specie di messia, riformulando e riprendendo le tre migliori qualità dei tre allenatori olandesi anteriori a lui: l’esigenza di Cruyff, l’organizzazione di Van Gaal e il savoir-fer di Rijkaard. Pep Guardiola è diventato un mito; è il leader che il Barcellona stava aspettando.

C’è una lunga lista di aggettivi per regalare a questo magico Barcellona in excelso, all’arte che ha operato dappertutto, imprimendo la propria ambizione ovunque, distruggendo i rivali (il mítico 2-6 contro un Real di fighetti è una bomba), stampando il proprio sforzo, orgoglio e potenza, ma soprattutto umiltà e modestia. E tutto questo s’è fatto anche per mantenere la tranquillità del famoso entorno, i tifosi culé, tipica e tradizionalmente sofferenti. Il ricordo è glorioso ed eterno: la Magica Stagione 2008-2009 delle Tre Coppe. Visca el Barça i Visca en Pep Guardiola!

lunes 11 de mayo de 2009

Manual Kissinger

9780141018140 Estoy leyendo Nixon & Kissinger: Partners in Power, de Robert Dallek. Es el relato de la relación, podríamos decir que amorosa, entre el presidente Richard Nixon (en el poder entre 1969 y 1974) y su “consejero espiritual” Henry Kissinger, quien le fue secretario de la Seguridad Nacional (National Security Counselor) entre 1969 y 1971, y más tarde secretario de Estado (State Secretary), entre 1971 y 1974. Quiero haceros partícipes de mi asombro mientras voy leyendo este libro: la relación Nixon-Kissinger era lo más parecido a una matrimoniada de Telecinco pero en escala nacional-americana e internacional: esos dos señores mantuvieron a su antojo los designios de las potencias filoamericanas, y tanto se necesitaban como se detestaban.

Nixon (quien fue diputado, miembro del comité maccarthista, vicepresidente, y al fin presidente) fue un cuáquero nacido en la más absoluta austeridad cristiana protestante de California; era de familia humilde y estudió Derecho en universidades también humildes. Esto es lo que comentaba, varias veces, a sus allegados sobre John F. Kennedy: “¡Ese malnacido hijo de papá, católico besa-manos-del-Papa!”. Y una de sus más sonadas: “¿Por qué me humilla de esta manera? ¿Por qué no he estudiado en esa ratonera de liberales [Harvard]?”, comentando su mala imagen dada durante el primer debate televisado en la campaña presidencial de 1960; dicen que Kennedy ganó por guapo… El caso es que más de una vez Nixon repudió a su amiguete Kissinger, llamándolo “sucio judío” y cosas por el estilo (hijo de puta, ambicioso de mierda, espía alemán, europeo encubierto, etc.) Con todo, Nixon, al dimitir por el Watergate, miró a los ojos a Henry y le soltó algo así como: “Tú sí que sabes cómo cabalgar sobre el poder”.

Y es que Henry Kissinger es (porque aún está vivo; Nixon murió en 1994) un inmigrante judío alemán que escapó del nazismo y se refugió en los USA, donde estudió como una rata de biblioteca (¿os recuerda a alguien de clase?), de manera compulsiva hasta alcanzar la Casa Blanca e ir turnando sus trabajos públicos con su cátedra de Harvard. Un intelectual de esos que Nixon no aguantaba. Esto es lo que comentó de Richard en una fiesta posterior a un mitin que dio Nixon en la campaña de 1968 para quitarle la presidencia a los Demócratas (con Lyndon B. Johnson en la Casa Blanca y el lodazal de Vietnam en plena ebullición): “No da la talla para ser presidente”. Para luego saludar a Richard y comentarle: “Si hacemos lo que es necesario, todas las probabilidades están a nuestro favor”. Y Nixon ganó las elecciones.

Henry Kissinger es el cinismo. Punto. Aquí os dejo algunas frases antológicas de Henry Kissinger, quien aún vive, quien es tan odiado como admirado, y quien aún trabaja en Harvard.

Lo ilegal lo hacemos inmediatamente. Lo inconstitucional toma un poquito más de tiempo.

En política no interesa la verdad; lo que cuenta es lo que la gente percibe como verdad. (¡TPT!)

Si bien es cierto que no debemos renunciar a nuestros principios, también debemos darnos cuenta que no podemos mantener nuestros principios a menos que sobrevivamos. (¡El medio rural, que sigue sobreviviendo a la industria, a la especulación, a los camacus, a los…!)

Ser inteligente no es muy importante en el ejercicio del poder. Es más, a menudo, ser inteligente no sirve de nada. (¡Benassa! Noooo, I’m joking!)

No veo por qué tenemos que cruzarnos de brazos y presenciar que una nación [Chile] se convierta en comunista sólo por la irresponsabilidad de su pueblo. Los puntos en discusión son demasiado importantes como para dejar que los electores [chilenos] decidan por ellos mismos.

La ausencia de alternativas esclarece la mente en forma maravillosa. (Playing Fer!)

El ejército convencional pierde si no gana. La guerrilla gana si no pierde. (¡Esta frase parece estar dedicada a Luchito!)

Acepta todo acerca de ti mismo, de veras: todo. Tú eres tú, y ése es el comienzo y el final. Nada de excusas ni remordimientos. (¡Y Churitza conoció a Henry!)

La próxima semana no puede haber ninguna crisis. Mi agenda de trabajo ya está llena. (¡Esta es para Silvio, tan necesitado de tiempo libre!)

En este libro [sus Memorias] estoy siendo franco respecto a mí mismo. Confieso a los lectores mi primer error en la página 850. (¡Lollo podría decir lo mismo!)

En situaciones de crisis, el camino más osado es el más seguro. (¡Para el ministro de Corrupción del CdS-TPT!)

La moderación es una virtud sólo en aquellos que se cree tienen una alternativa. (¡Quique andaba por ahí!)

Si hacemos lo que es necesario, todas las probabilidades están a nuestro favor.

Sí, es cierto. Ese tipo [Augusto Pinochet] es un hijo de puta. Pero recuerde que es nuestro hijo de puta.

Si no sabes dónde estás yendo, ningún camino te conducirá a ningún sitio. (¡Para quien reflexiona desde el Vallés!)

El deber del líder es conducir a su gente de dónde está adonde todavía no ha estado. (¡Para mí, que ya sueño con ir a Marte y colonizar el espacio!)

Para estar totalmente seguro acerca de algo, uno debe saber todo acerca de ese algo, o simplemente no saber nada. (¡Algo relacionado con el saber del Nacherito!)

A mayor cantidad de tiempo que no desempeño un cargo público, más me siento infalible.

La acción encubierta [de la CIA] no debe confundirse con el trabajo de religiosos misioneros.

Ser enemigo de los Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo de los Estados Unidos es fatal.

Cada éxito sólo es un boleto de entrada a un problema más difícil. (¡Para Stefano y Alejo, que salen de un proyecto para caer en otro y luego en otro y luego…!)

El poder es el más grande afrodisíaco. (¡Para todos los politólogos!)

Pues eso, que el Fraga americano da para mucho. Pero para saber más, leed.

lunes 23 de marzo de 2009

Què passa?

Aquest és un post llarg. Aquest és un tema polèmic. A classe ja n’hem parlat: les càrregues policials contra els anomenats antibolonya radicals davant l’Edifici Històric de la UB. Quan a classe he llegit la notícia a La Vanguardia, la primera impressió ha estat la següent: uns pòtols pegats pels agents de l’ordre. Els meus amics m’han fet llegir l’article amb profunditat i, des dels seus punts de vista, m’han explicat el que ha passat. Sí, una banda de pòtols ha estat pegada... però eren tots pòtols els que eren allà? És que els policies només pegaven a antisistemes? O és que tothom s’ha posat en contra dels mossos en un moment donat, perquè sí i sense reflexionar? Les preguntes que ens hem de fer són moltíssim més complicades. Molt més profundes... I les respostes són difícils de trobar, però quan les trobarem, entendrem què passa.

El nostre delegat de classe (l’únic que té 2on de Ciència Política–Grup Matí de la UB, el David, què gran ets!) ens ha sabut explicar de què coi va el famosíssim i celebèrrim “Pla Bolonya”. I no tinc ganes d’explicar-lo extensament; només diré que la teoria és, en la seva majoria, correcte, però la seva implantació aquí, a Catalunya, és desastrosa. Com podem privatitzar, per una banda –els màsters–, i per una altra augmentar l’administració pública cap al gruix de la carrera, tot venint des de les butxaques dels contribuents? És just? No.

Això vol dir que tothom, d’alguna manera o altra, estarà en contra d’aquest pla? No. Només cal fer una mica de turisme per les facultats de Dret i d’Econòmiques de la mateixa UB per adonar-se que hi ha algunes (no totes, ALGUNES) associacions estudiantils que estan a favor d’aquest pla. Jo, personalment, hi estic a favor NOMÉS en la seva teoria bàsica, LA DE MILLORAR L’EDUCACIÓ SUPERIOR, però no de la manera en què es vol! No pot ser que algunes matèries desapareguin perquè el mercat no les podrà aguantar: QUANTA MÉS I MILLOR EDUCACIÓ, MÉS HUMANS SEREM.

A partir d’aquí vull fer una puntualització: a qui representen els quatre encaputxats, antisistemes, antibolonya, anti-ves-a-saber-què, que es tanquen a qualsevol lloc per a lluitar per a qualsevol cosa? A mi no em representen persones d’aquesta mena. Ni a mi ni a molts dels meus amics i coneguts. A mi em representen els que estan en contra d’aquest pla i lluiten de la manera més democràtica i tolerant que hi ha: parlant, dialogant, enraonant. Si no ens fan cas, ens manifestem SENSE BUSCAR BREGA, perquè hi ha molts patans, molts imbècils i delinqüents que troben en les manifestacions democràtiques maneres per desfogar-se contra tot. A la meva classe hi ha gent que ha organitzat xerrades, que s’ha reunit amb les autoritats de la UB, que ha dialogat, que ha estudiat què era (i és) Bolonya... I que quan llegeix als media la frivolització que es fa de tots els estudiants s’enrabien, i amb raó.

A mi no em representaven els quatre bèsties que van tancar-se a l’Edifici Històric de la Universitat de Barcelona. Però tampoc em puc sentir segur quan veig que els Mossos d’Esquadra, la policia de Catalunya que tots els catalans desitjàvem (sí, sí, TOTS, o almenys la grandíssima majoria, DEMANANT-LA, manifestant-se per a que es donessin les competències de policia autònoma a la Generalitat catalana), destrossen a cops de porra no sols els quatre bèsties, sinó els vianants, nens, periodistes... I amb ganes, amb sanya, amb voluntat de revenja. I em pregunto: de què tenen por, els Mossos? Contra qui lluiten? Per què estan tan enfadats? Què els passa? Catalunya és una nació democràtica, i les seves forces de seguretat també ho han de ser: quan un policia es troba un bèstia sense armes, l’ha de detenir i fitxar. Mai pegar.

Què passa? És just estigmatitzar tot el cos dels Mossos? Veure’ls com assassins, torturadors...? És just frivolitzar les notícies: “els estudiats es manifesten contra Bolonya”; “els estudiants es tanquen i ocupen...”; “els estudiants carreguen contra els mossos”; “els mossos carreguen contra estudiants, periodistes i vianants...” És just dir que TOT Bolonya és correcte? És just escarnir qui està a favor de tot el pla? És just demonitzar TOTS els que estan en contra de tot el pla? És que la nostra visió de la societat és tan tancada, més hermètica del que ens pensàvem? És que aquest malestar social ens desborda tant que ens cega? És que som més intolerants, més estúpids, més carallots... del que ens pensàvem? Què ENS passa?

Jo penso que les lluites intenses entre antibolonya radicals versus mossos al centre de Barcelona van ser un exemple agut i fins i tot voluntari –de les dues parts, de totes les parts– d’expressar el malestar social que hi ha. Penso que hi és des de fa temps, que ha anat augmentant amb el pas dels anys i que ara, en plena crisi de tot (que els bancs cauen, que els sistema capitalista cau, que tota l’economia s’estavella), hi ha cabreig general. I els estudiants veiem, veuen, que qui mana ara als cercles de poder catalans, tant d’uns partits com d’uns altres, són aquells que van lluitar contra la dictadura. Quan un jove anti-vés-a-saber-què votava ho feia o per ICV-EUiA, o per algun altre partit petit d’esquerres, o nul, o blanc, o senzillament no votava; quan un jove d’aquesta mena que se sent representat per un partit a favor de tots els drets, i de deures molt democràtics, veu que el partit que se suposa el representa, administra els mossos, els veritables rivals del jove, llavors apareix un desencís fosc i ple de frustració. I el malestar peta en un grup petit però intens de gent: i passa el que vam llegir. I els mossos, que no se senten segurs amb els que els administren, també peten però contra el jove & cia. És una imatge lletja, molt trista i perillosa, que treu a la superfície la merda del nostre ordre polític: la hipocresia indignant que ens envolta com a ciutadans, i que envolta a molts polítics com a representants del poble. Quina mala gestió per part de tothom!, llegim als diaris. Quina vergonya!, escoltem a les ràdios. Volem respostes!, veiem a la tele. I les respostes són les mateixes frases vagues i gens satisfactòries, vomitades per les autoritats –les suposades autoritats, que per una banda volen caure bé a tots aquells que estan a favor del pla, i per l’altra volen caure bé a tots aquells que hi estan en contra. I llavors se senten desbordats perquè no troben la sortida a la paradoxa que els empresona: ser autoritat o ser manifestant? Ser amic o ser rival?

Ser polític, arriben a la conclusió. I això els fa perdre gran part de la legitimitat que sentien que tenien (llegiu bé: que ells mateixos sentien que tenien). I aquí entren TOTS, des dels partits més “conservadors” als més “progressistes”. Tots. Fins i tot nosaltres, els ciutadans (no parlo del partit...). Anem amb compte, perquè si no estudiem el què veritablement passa caurem en un pou de fermeses populistes i intolerants del que ens serà difícil sortir. Què passa? Què ens passa? Passa que ha acabat un “algo”, un no-sé-què que ha quedat obsolet i que ha de repensar-se. Passa que ens estem adonant de la nostra hipocresia, i això ens embogeix.

lunes 2 de marzo de 2009

La sonrisa de aquel buen hombre

Este cuentecito fue publicado en la web de Azione Culturale, un mundo mágico de pensamientos abstractos y oníricos, construido por extraños y pensado para mentes muy, muy abiertas.

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La alegoría del ciudadano representado apareció en un despacho sordo y monótono, blanquecino y repleto de libros, forrado de saber, con una mesa repleta de papeles, cuadernos, libretas, librillos… y un buen hombre sentado tras ella, con cabello tan gris como el aire que asolaba aquella estancia, con ojos lupanares y calmados, oídos pequeños, bolsas bajo los óculos –y una sonrisa extraña en la comisura de los labios, unos labios que presentaban una elegante estirpe de dientes como perlas. Aquel buen hombre no sudaba, no jadeaba, no parecía ni respirar. Miraba con tranquila vehemencia el jadeo, el nerviosismo, la manía del representado, de su ciudadano, de ese personajillo que no podía entender cómo había llegado hasta ese lugar, cómo había captado el aura de aquel buen hombre vestido con americana beige, camisa gris y corbata caqui. No se le veían las piernas, y los brazos eran pálidos, y la mirada seguía fijando los ojos del individuo representado. El representante, el buen hombre, sonreía porque el ciudadano intuía la hipocresía sin legitimar que lo carcomía como medusas en su estómago, como bicharracos inmundos que le lamían los rincones más escondidos de su húmedo cuerpo.

Aquel buen hombre sonreía porque el representado intuía que aquel mismísimo buen hombre le decía sin palabras, solo sonriendo, le decía que él, el buen hombre, era más libre que él, más independiente y autónomo que el representado –que sudaba, que roncaba, que buscaba soluciones y respuestas y entendimientos y cuestiones. Aquel buen hombre le sonreía porque no era malo, porque se veía a sí mismo en la otra parte de la política, la del verdadero amo de la política, la parte del representado. El ciudadano que mantiene muy a su pesar a aquel buen hombre, el individuo jadeante que siente la hipocresía pero que no la puede entender, que no la intuye. Y grita: ¡quiero saber! Y la sonrisa de aquel buen hombre sigue allí, como un espejo imperecedero, un grupo de joyas cuadradas que le recuerdan a la alegoría del representado que aquel buen hombre es libre porque es legítimo y está legitimado por el representado, aunque este último afirme que no es así. La sonrisa de aquel buen hombre atormenta al representado porque le dice que el verdadero esclavo es el ciudadano, pues no entiende su hipocresía ni su falsedad –mientras que aquel buen hombre sí las comprende, y las utiliza para vivir sobreviviendo.

lunes 23 de febrero de 2009

ItaloBarcellona

Leggo su El Periodico de Catalunya (04/01/2009) che tanti Italiani vengono a Barcellona. Siamo già la seconda comunità straniera; dopo gli Equatoriani (ce ne sono circa 23.800), gli Italiani siamo il primo collettivo di europei stranieri, con circa 21.600 persone venute dallo stivale; persone che hanno cercato un nuovo inizio in questa capitale mediterranea, un inizio che in Italia gli è proibito. Qui, in ‘sta città tratta da una favola di bohème, pazzie varie, modernismi, libertà e tolleranze esagerate, l’estetica e il paradigma sono arrivati con la mentalità nostra. Io sono metà italiano, solo a metà; possiedo il seny catalano e l’empirismo italiano, ma anche la rauxa e il tragicomico libero snobbismo italiano. “Ce ne sono tanti tra noi”, ragiona mio padre, stra-catalano.

E parla degli italiani, di persone che arricchiscono la città, la sua società, che si nascondono tra questo cosmopolitismo chiamato Barcelona, Barcellona, Barcelone... Tra persone gialle, nere, marroni, e alcune verdi o blu (esistono: sono nel lumpen; basta solo camminare per il Barrio Chino, le strade mezzo nascoste del Gotico o le zone proibite del La Mina), c’è la comunità tricolore, che presto entrerà nella politica della città, e forse anche in quella della nazione catalana (o regione, o comudad autónoma... questo lo decida il lettore). Tra poco ci sarà una terza, quarta, quinta generazione con cognomi Gesuele, Ferioli, Sabatinelli, Bicchierai, Ferrari, Zambotti... cognomi italiani che comanderanno la città tra qualche decennio, ne sono sicuro; ci sarà prima un sindaco di origini italiane a Barcellona che un presidente italoamericano negli Stati Uniti d’America.

E mentre questa metropoli beatificata dal Mediterraneo, sempre cercando l’eccellenza –sempre ci sono lamenti attorno a Barcellona e ai suoi cittadini, state a sentire: non sono semplici lamenti che cadono nel nulla, ma profonda voglia di migliorare; che città possiede questa virtú?–, sempre mossa dallo stesso partito (se in Italia i socialisti sono sbandati como formiche, qui a Barcellona possiedono il Comune da ben 30 anni), trova nuove vie di accoglienza e miglioramento utopicizzato, l’Italia segue nei cuori di quelli che sono venuti per restarci, segue lí come uno stivale impassibile con la sua Chiesa, le sue belle tangenti, la sua bellezza, la sua cucina, i suoi gesti... Dicono che l’Italia è un teatrino in decadenza, con una politica in mano a vecchi immortali e giovani senza etica con capelli grigi-bianchi; ma ancora ce la fa ad essere una protagonista dell’Esistenza, tanto a Barcellona come nel resto del mondo. Gli Italiani ancora ce la fanno a sorridere e a far sorridere; questo è stato, è e sarà sempre il regalo per Barcellona, una città di tutti.

PS: Fate un giretto per il sito www.italianiabarcellona.com, uno dei tanti fatti da italo-barcelonins.